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Agresión por dominancia


Normalmente este tipo de agresión se produce contra los dueños del perro o contra las personas conocidas por el animal. Se genera cuando por diversos motivos un perro llega a sentirse el líder del grupo - es decir, el dueño de la casa - y por lo tanto no acepta que ninguna de las personas que viven con él le pidan que realice algo que no desea hacer.

Es muy común que el dueño de un perro le permita a su animal hacer todo lo que quiera: sacarlo a pasear cuando así lo dispone el perro, alimentarlo cada vez que el animal ladra pidiendo comida, y demás. Todas estas actitudes tienen como denominador común que el perro toma la iniciativa y el dueño obedece. Sin necesidad de palabra alguna, el animal siente que tiene el control de la situación, es decir, el poder.

Sin embargo, en algún momento de la convivencia el dueño suele pedirle a su compañero que haga algo. Si es del agrado del perro, cumplirá la orden sin problema. En realidad lo hará porque él desea hacerlo y no por respeto a su propietario. Por el contrario, si esa orden no es de su agrado, no obedecerá. Si el dueño se enoja y lo reprende, el perro posiblemente le gruñirá. Si la persona no entiende el mensaje y continúa en su accionar, muy probablemente termine mordida por su propio perro.

A diferencia de lo que la mayoría de la gente cree, el castigo físico al agresor no suele ser eficaz para resolver el problema. Esto se debe a que el perro considera que es él el dominante del grupo y, por este motivo, no sólo no aceptará el castigo sino que probablemente reaccionará con mayor agresividad.

El método más adecuado para resolver este comportamiento indeseable consiste en demostrarle al perro no que uno tiene más fuerza que él sino más poder. El camino más sencillo es suspender caricias y todo tipo de interacción con el perro, a menos que el animal obedezca una orden. En ese caso recibirá su premio, es decir, una caricia. En un comienzo los pedidos realizados al animal deben ser de su agrado para que obedezca. Luego, y a medida que se observan resultados positivos, se debe aumentar el grado de exigencia. De esta forma el perro aprenderá que hay que trabajar para poder sobrevivir y que el encargado de "pagarle" por la tarea es su propietario, quien a partir de ese momento se habrá convertido en el verdadero jefe del grupo.

Fuente: www.comportamientoanimal.com

Extracto del libro "Nuestro perro"
Autor: M.V. Claudio Gerzovich Lis
Comportamiento animal

Fuente: Foyel

los perros son agresivos sólo si reciben una mala educación


Muchos perros son sacrificados o abandonados por su actitud violenta, pero contrariamente a lo que se piensa, en la conducta agresiva del perro la raza tiene poco protagonismo respecto a todos los factores que dependen del dueño.

Así lo demuestra un nuevo estudio de la Universidad de Córdoba (España) que incluye razas consideradas agresivas por naturaleza como el Rottweiler o el Pitbull.

Pero las conclusiones sorprenden: son los dueños los principales responsables de los ataques por dominancia o competencia de sus mascotas.

El equipo de investigación de la Universidad de Córdoba (UCO) ha determinado una serie de factores externos e inherentes a los perros para comprender su agresividad y han comprobado que los factores externos, modificables y dependientes del dueño, influyen más en los animales.


Los factores

Según Joaquín Pérez-Guisado, autor principal del estudio e investigador, algunos factores que provocan agresividad en los perros son: el hecho de que los dueños no hayan tenido un perro antes, no someterlo a un entrenamiento básico de obediencia, consentir o mimar al perro en exceso, no emplear el castigo de tipo físico cuando éste es necesario, adquirir el perro con los propósitos de regalo-simple mascota-guarda-defensa- o capricho, castrar a las hembras, dejarle la comida de forma indefinida, o dedicarle poco tiempo en general y en sus paseos.

"El desconocimiento de todos estos factores modificables potenciaría este tipo de agresividad y conformaría lo que coloquialmente podríamos llamar como darle una mala educación a nuestro perro", explica Pérez-Guisado.

El estudio, que se ha publicado recientemente en la revista Journal of Animal and Veterinary Advances , parte del siguiente dato: cerca del 40% de las agresiones por dominancia de los perros están vinculadas a dueños poco autoritarios que nunca han realizado entrenamiento básico de obediencia con sus mascotas o que, si lo han hecho, ha sido de forma mínima.

Fuente: Neomundo

educando al cachorro


El adiestramiento debe comenzar tan pronto el cachorro entre en casa y para que tengamos éxito debemos manejar las herramientas más importantes para el aprendizaje: el
reflejo condicionado, paciencia, constancia y elogios.

Estímulos positivos y negativos en el adiestramiento del cachorro

Para los estímulos positivos o agradables usaremos caricias, comida, juegos, tono de voz dulce, etc. y para los estímulos negativos o desagradables usaremos un tono de voz duro (no gritos), tirones de la correa secos y contundentes.

Las amenazas y castigos físicos NO tienen lugar en el proceso de enseñanza.


Adiestrando a tu perro para hacer las deposiciones

Un cachorro hace sus necesidades unas seis veces al día; hay que enseñarle dónde y cuándo. El momento más natural y apropiado es después de sus comidas, debe estimulársele a que utilice siempre el mismo lugar y elogiarlo cuando lo haga. Elige un punto determinado, puede ser una ducha que nadie utilice, ya que es más práctico para limpiar, lleva al cachorro ahí cada vez que lo veas dando vueltas y husmeando, con esta actitud reconocerás cuando necesite evacuar; si tienes jardín es más fácil, sólo sácalo de la casa y reúne sus excrementos en un sitio específico y enséñale que es allí donde tiene que hacer sus necesidades para que no haga regueros por todo el jardín.

Debes mantenerte paciente y comprensivo ante los errores de tu perro, haciendo que se sienta querido y deseado, no rechazado y aislado. Nunca restriegues su nariz en sus excrementos ni le pegues. Cuando agarre algo indebido, por ejemplo un zapato, dile la palabra "NO" y a su vez entrégale un hueso de carnaza o una pelota diciéndole "SI".

Las sesiones de adiestramiento deben ser amenas y cortas pero frecuentes, de diez a quince minutos tres veces al día. Es bueno realizar estas sesiones antes de la comida del perro, de esta forma lo relaciona con algo agradable. Utiliza palabras cortas para las órdenes. El Inglés es el idioma más usado por sus frases cortas, para él es indiferente lo que importa es el sonido de tu voz y tus gestos; puedes inventar tu propio lenguaje para comunicarte con tu perro.

El período de concentración de un perro es corto y por tanto es prudente que la acción sea breve: la paciencia es la clave del éxito.

Fuente: Foyel