Mostrando entradas con la etiqueta • Socialización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta • Socialización. Mostrar todas las entradas

Los códigos de comunicación de los perros: la comunicación sin palabras

Uno de los aspectos más interesantes e importantes en la vida de los perros es la forma en la que se comunican entre sí, que a su vez es la misma que utilizan para comunicarse con los seres humanos.

En una entrevista que mantuve con una persona que me consultó por un comportamiento indeseable que presentaba su perro, comprobé que no sólo algunos desconocen que los perros se comunican entre sí y con las personas sino que muchos profesionales que se dedican al estudio del comportamiento humano hasta lo niegan. Durante esta entrevista yo le expliqué a la dueña del perro que parte del problema que tenía con su animal se debía a que ella no comprendía los mensajes del animal y que, por lo tanto, reaccionaba inadecuadamente ante ciertas situaciones. Esto no sólo no solucionaba su problema sino que lo agravaba. El gesto de sorpresa y confusión en el rostro de la dueña del perro motivaron que yo interrumpiera mi explicación para preguntarle si había comprendido lo que le había dicho. Fue en ese momento cuando la mujer, que era estudiante de psicología, me contó un hecho que me causó no sólo sorpresa sino también cierto desagrado. Ella me dijo que en una oportunidad mantuvo una charla con un profesor suyo acerca del comportamiento de su perro y que él le había negado rotundamente que existiera la comunicación entre los animales y menos aun entre éstos y las personas. Aunque nunca supe los argumentos de semejante opinión, procedí a explicarle a mi interlocutora por qué la sentencia era totalmente equivocada.

Una de las premisas más importantes para la subsistencia de las especies sociales, como son los perros, es tener la posibilidad de transmitir información de un individuo a otro con el objetivo de mantener la interacción del grupo en forma adecuada. Esto no es otra cosa que un sistema de comunicación, que en el caso de los perros no sólo existe sino que es muy complejo y está basado fundamentalmente en señales auditivas, visuales, olfativas y táctiles. Mediante estas señales los animales no sólo mantienen el orden dentro del grupo, sino que también identifican y marcan su territorio, conocen el estado fisiológico y emocional de sus congéneres así como su rango social.

Dicho en otras palabras, si bien los perros no hablan, ellos se comunican entre sí a través de gestos, posturas, sonidos y olores. De esta manera, expresan su estado emocional, deseos, necesidades y status. Además, este sistema de comunicación no sólo es utilizado por los caninos en su relación con sus congéneres sino también con los seres humanos, a pesar de que algunos de éstos lo desconozcan o lo nieguen. Por este motivo, es imprescindible que todos los propietarios o futuros propietarios de perros conozcan la forma en que estos animales se comunican para así aprender a entenderlos y comprenderlos. Esto facilitará una mejor convivencia entre dos especies, la humana y la canina, que sin lugar a dudas pueden establecer una comunicación fluida entre sí.

Extracto del libro "Nuestro perro"
Autor: M.V. Claudio Gerzovich Lis
Comportamiento animal

Fuente: Foyel

Two Crying Babies


No solo hablando se comunica el hombre........ y el animal.


¿cómo se llevan con otras especies?


Los perros odian a los gatos, persiguen a los zorros, son amigos de los caballos, se comen a los pájaros y algunas razas trabajan pastoreando con ovejas y otras razas las matan.
Son gregarios, les gusta vivir en grupo y conviven con el hombre desde hace miles de años, con sus costes y sus beneficios.

En gran medida dependen del material genético heredado de los padres y sobre todo, del aprendizaje y el "imprinting" (la impronta) en la fase de socialización.
Y… ¿qué es la impronta? Por impronta o troquelado (imprinting) se entiende el proceso (o procesos) por el cual un miembro de una especie dada adquiere preferencia por interactuar social o sexualmente con determinado tipo de individuos como consecuencia de la experiencia.

Los primeros pasos de los perros durante sus encuentros con otros animales, bien sean éstos de la misma especie o distinta, siguen unos esquemas de comportamiento relativamente estables.
Los perros se comunican entre sí, mediante señales corporales, sonidos y olores químicos.
En estas ocasiones, cualquier movimiento del rabo, de las orejas o de otras partes del cuerpo y cualquier sonido que emita el otro animal se interpreta según un lenguaje canino.

La posición de las orejas y la cola nos dice mucho acerca de su estado de anímico. El encuentro de dos machos que se desconocen, es como un ritual: se acercan el uno al otro con pasos airosos y con la cabeza y la cola erguidas. Los perros más inseguros, se empequeñecen agazapándose y levemente echando las orejas hacia atrás, mantienen la cola apretada entre las patas y no dejan que otro perro les huela por detrás. En cambio, un perro dominante (Alfa) se agranda erizando el pelo de la nuca y el espinazo, se pone rígido y tenso y clava en su antagonista la mirada.

La mirada fija suele ser señal de amenaza; si el dueño de un perro mira fijamente a su perro, por regla general, el animal desviará la mirada y se mostrará sumiso.
Aquí es dónde surge el problema con muchos animales, al hablarse con lenguajes diferentes, les lleva a una mala interpretación de muchas señales.
Por ejemplo: perro y gato, muchas de las veces no pueden entenderse entre otras cosas, porque las señales emitidas entre ellos tiene distintos significados. Al acercarse un perro a un gato el gato le mirará fijamente al perro, así que el perro con la cola levantada verá que el gato no desvía la mirada con lo que se lo tomará como que el gato le está amenazando aunque para el gato la amenaza venga de la posición de la cola y el lomo erizado (para decirle al perro lo grande que es). Si el gato se queda quieto será muy raro que el perro le ataque. Normalmente atacan y persiguen a los gatos cuando estos echan a correr: al perro se le levanta el instinto de caza y corre tras su presa.

El perro también se comunica con el hombre, aunque, en ocasiones, muchos dueños no entienden determinados despliegues conductuales que tiene su perro como fin primordial de comunicarse con su dueño, y se comportan de forma incorrecta con su perro.

La comunicación, como todos sabemos, consiste en la transmisión de un mensaje entre un emisor que lo codifica según un código y un receptor que lo interpreta o decodifica según ese mismo código. Implica intencionalidad por parte del emisor: esta intencionalidad puede objetivarse en un proceso por el cual la conducta de un individuo afecta a la conducta de otro individuo.
En realidad, los etólogos hablan de comunicación cuando la conducta de un individuo cambia la probabilidad de aparición de una determinada conducta en el receptor.
Muchas veces este mal entendimiento entre el dueño de un perro y su perro, es motivo de la "humanización" que hacemos de nuestro perro y siempre tenemos que tener muy presente que todos los perros descienden del lobo, no son niños.
Misma filogénesis, distinta ontogénesis.

La impronta es de gran importancia ya que gatos y perros que hayan vivido juntos desde pequeños son capaces de comprenderse y de comportarse según esquemas comunes (esto puede extenderse a la relación de perros con otros animales).

El perro y el gato cuando logran superar el problema de comunicación empleado en sus lenguajes diferentes; son capaces de comprenderse y comportarse tranquilamente unos con otros.

El perro no encuentra ninguna dificultad en vivir también con otros animales.
Lo importante es que el cachorro haya tenido ocasión de socializarse y por tanto desarrollar la capacidad de comunicarse y fraternizar también con otros individuos.

Unos cachorros que durante el período de socialización, viven junto con ovejas o con vacas, desarrollan la capacidad de comunicarse y fraternizar con estos animales también de adultos sin ningún problema.
De este modo es como precisamente los pastores, además de disponer de razas genéticamente predispuestas y adaptadas para este fin, han tenido y continúan teniendo la costumbre de hacer convivir a sus perros con sus rebaños y sus manadas.

Con una buena socialización es posible ver a perros y gatos juntos, quizás no jugando, pero si compartiendo hogar.

Texto de Eva León
Fuente: Página Abierta

el perro como especie social


Conocer el estilo de vida de los perros, cómo se vinculan y cómo se comportan entre sí puede llegar a ser muy útil para aquellas personas que conviven con más de un perro o para quienes teniendo sólo uno suelen llevar a su animal a una plaza para que tome contacto con otros congéneres. Es muy común que esas personas observen cómo los animales interactúan entre sí sin llegar a comprender el porqué de muchas conductas, ya sea en situaciones de interacción armónica o de competencia.

Además, y según veremos más adelante, conocer el estilo de vida de los perros y su comportamiento entre sí es una condición básica para comprender cómo ellos se comportan con nosotros, los seres humanos, durante la convivencia.

Finalmente, el conocimiento tanto de la forma en que se vinculan los perros como de la manera en que conviven puede resultar sumamente interesante para comparar la manera en que lo hacemos nosotros mismos. Para conocer y comprender el comportamiento social de los perros debemos necesariamente volver a referirnos a su antecesor salvaje: el lobo.

Un estilo de vida: la jauría

Cuando una especie animal se alimenta de lo que caza debe necesariamente utilizar una estrategia que sea eficiente y eficaz para poder lograr su cometido, es decir, atrapar a su presa. Los animales de gran tamaño -como los tigres- cazan en forma solitaria ya que esto suele traerles buenos resultados tanto si las presas son menores que ellos como, incluso, si son de igual tamaño. Por el contrario, los animales predadores de menor porte, que habitualmente cazan presas mayores que ellos, utilizan en la mayoría de los casos la caza en grupo, ya que si bien podrían cazar en forma individual la tarea es mucho más sencilla y sobre todo menos riesgosa si lo hacen en grupo, a pesar de tener que compartir posteriormente la presa.

Los lobos pertenecen a este último grupo de animales cazadores y, por lo tanto, suelen formar una unidad grupal, la manada, la cual viaja, caza, se alimenta y descansa en una asociación estrecha entre todos los miembros de¡ grupo. Este mismo comportamiento social está presente en el perro, lo cual es fácilmente comprobable mediante la observación de los grupos que forman los perros que viven libremente en el campo, es decir, las jaurías. Llama la atención ver cómo los animales suelen convivir en grupo y permanecer unidos a través del tiempo, a pesar de tener suficiente espacio para establecer territorios individuales y mantenerse alejados unos de los otros.
Más aún, cualquiera de nosotros podría realizar un experimento y comprobar personalmente la tendencia que tienen los perros a formar grupos. Si alguno dispusiese de un terreno amplio y dejase en diferentes puntos entre cuatro y ocho perros de aproximadamente seis meses de edad y desconocidos entre sí, notaría que al cabo de un breve tiempo todos los animales se reúnen y comienzan a interactuar entre ellos. Es posible que al comienzo esta interacción sea en algunos casos a través del juego y en otros mediante la agresión o el temor. Pero seguramente una vez logrado el conocimiento mutuo pasen a conformar un grupo socialmente unido, la jauría, en el cual cada perro identificará perfectamente al resto de sus compañeros. A partir de ese momento ya se habrá establecido el vínculo entre todos los miembros del grupo y un importante grado de dependencia entre ellos.

Extracto del libro "Nuestro perro"
M.V. Claudio Gerzovich Lis
Fuente: Foyel